¿Cuántas tarifas existen en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas?


Tradicionalmente, los debates acerca de la estructura, cuantía y tipos o alícuotas de gravamen del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) en nuestra patria constituyen uno de los “hot topics” de la Política Fiscal.

La discusión al respecto parece seguir dominando la doctrina y los comentaristas políticos tras la publicación del Real Decreto-Ley 20/2011, de 30 de diciembre, de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público (“Boletín Oficial del Estado” de 31 de diciembre), el cual, entre otras medidas, incluyó una sorpresiva subida de “la” tarifa de renta, siquiera transitoria (en principio, la norma prevé su vigencia temporal para los ejercicios 2012 y 2013), con el argumento de que el déficit público, previsto en el 6% para el ejercicio 2011, iba a situarse, en realidad, entre el 8 y el 8,3% sobre el PIB y era imprescindible colmar este defecto de dos puntos, para cumplir las exigencias de la Unión Europea y reducir la prima de riesgo.

La reforma tarifaria en el IRPF plantea diversas cuestiones de índole económica y constitucional de gran relevancia todas ellas, por ejemplo, centrándonos en este último aspecto ¿es constitucional utilizar un Decreto-Ley para modificar la tarifa del IRPF?, pero en este breve artículo nos vamos a centrar en un problema cada vez más acuciante de nuestro principal tributo: la ausencia de “una” tarifa en el IRPF.

Porque, efectivamente, nuestro IRPF no ha hecho sino multiplicar las modalidades de “sus tarifas” en los últimos períodos, generando dos defectos muy graves para el funcionamiento de cualquier impuesto moderno: su complejidad y la falta de seguridad jurídica en su implementación.

En primer lugar, en la normativa del impuesto, Ley 35/2006, de 28 de noviembre, nos encontramos, en primer lugar, con la escala “general” del impuesto, artículo 63; desgraciadamente, lo es todo, menos “general”; por un lado, porque se refiere exclusivamente al impuesto estatal (el 50%), por otra parte, por la existencia de múltiples excepciones a tal generalidad.

Así, esta tarifa progresiva sólo se refiere a los rendimientos que integran la base imponible general, porque las rentas del ahorro (rentas del capital mobiliario y ganancias de capital, básicamente) disponen de tipos de gravamen proporcionales, artículo 66 y hay “especialidades” relevantes en el cálculo de la susodicha “tarifa general” para los residentes en el extranjero, artículo 65 y en el caso de existir anualidades por alimentos a favor de los hijos, artículo 64.

Seguidamente, tenemos la “tarifa” sobre el gravamen autonómico (el 50% restante), dividido a su vez en alícuotas sobre la base imponible general y alícuotas proporcionales sobre la base imponible del ahorro, artículos 74 y 76, respectivamente. Ahora bien, la Ley del impuesto denomina a estas variadas tasas, “autonómica o complementaria”, porque las Comunidades Autónomas, 17, no sólo es que puedan crear sus propias tarifas, sino que desde 2011 están obligadas a hacerlo, pues las alícuotas de la Ley han perdido la naturaleza de “complementarias”, pero exclusivamente en la parte de base general.

De esta forma, las CCAA o bien reproducen la antigua “tarifa complementaria”, si no quieren separarse de la que aparece en la Ley 35/2006 o crean su propia “tarifa autonómica”, como ha sucedido en Madrid o Cataluña.

Ahora bien, el Real Decreto-Ley 20/2011, sin duda para tratar de ocultar el incremento de carga tributaria que supone, eludir la crítica de constitucionalidad y subrayar su pretendida transitoriedad, ha configurado unos “gravámenes complementarios” tanto sobre la base liquidable general como sobre la base liquidable del ahorro.

Lo agravante de esta “complementariedad” es que va a obligar a muchas CCAA a reordenar, nuevamente, sus “tarifas” para el ejercicio 2012, ya que en muchos supuestos las mismas se habían aprobado sin tener en cuenta los efectos del Real Decreto-Ley.

En suma, de “tarifa” en el IRPF nada de nada, en realidad, lo único que podemos denominar “tarifa única” del IRPF es la que recae sobre los rendimientos del trabajo personal a efectos de retenciones, pero éste es otro cantar.

Domingo Carbajo Vasco.

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Acerca de Domingo Carbajo Vasco

Domingo Carbajo Vasco es Inspector de Hacienda del Estado, Economista, Abogado y Profesor en diferentes instituciones y escuelas. Posee experiencia internacional, en asuntos europeos, Twinnings y otras materias de consultoría fiscal y financiera.
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