¿Hacia una fiscalidad universal del sistema financiero?


La crisis sistémica que, desde el ejercicio 2007, padecen las economías occidentales (las llamadas “emergentes”, salvo excepciones,[1]no han sufrido los efectos de esta depresión)[2], ha tenido sus orígenes en los graves fallos reguladores del sistema financiero internacional, al permitir la ausencia de un adecuado control de las entidades financieras y de sus productos, fundamentalmente, los derivados, generando un riesgo sistémico y el desarrollo de productos financieros “tóxicos”, caso de las hipotecas “subprimes”.

Esta crisis, la más grave después de la Gran Depresión de 1929, ha sido solventada, al menos, momentáneamente[3] por un crecimiento disparatado del gasto público que, en algunos casos, por ejemplo, el Reino Unido (donde se ha nacionalizado efectivamente el 60% del sector financiero), ha superado el 11% del PIB y un fuerte aumento del endeudamiento soberano o de los Estados, el cual, según cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha superado el 40% la situación anterior a la crisis.

Las medidas anti-crisis han estado dirigidas, fundamentalmente, a salvar el sistema financiero del colapso, particularmente, las entidades bancarias[4], asustados los Gobiernos por las graves consecuencias que tuvo dejar quebrar a una entidad mítica como era Lehman-Brothers y obsesionados por mantener el flujo de créditos a la economía real. Después estas medidas de apoyo a la banca se han conservado e incrementado, siempre con el argumento de que las entidades financieras eran imprescindibles para la economía moderna o que eran, en expresión gráfica de raigambre anglosajona, “too big to fail”(demasiado grandes para caer).

Sin embargo, la crisis ha traído consigo paro: más de 20 millones de nuevos desempleados; destrucción de empresas que no volverán a recuperarse, pobreza (el nivel de renta española ha descendido, significativamente, a los estándares de 2004). Por el contrario, los Consejeros y directivos bancarios siguen cobrando grandes “bonuses” y los bancos no dan créditos ni a PYME, ni a autónomos.

Por ello, existe cada vez más el convencimiento de que, incluso por razones morales y para evitar el riesgo sistémico, deben introducirse impuestos especiales sobre las entidades financieras, para que los culpables de la crisis, paguen (algo) sus consecuencias.

Incluso, estos gravámenes reforzarían la nueva regulación bancaria (“Basilea-3”). Hay muchas propuestas sobre la mesa, centradas en dos bloques: una transacción sobre las operaciones financieras o algunas de ellas, del tipo “tasa Tobin” o “credit tax”, que sustituiría al IVA y un impuesto especial sobre los beneficios de la entidad (“institution based”).

Países como Francia e Inglaterra, a los cuales nadie consideraría como baluartes de ningún radicalismo, han implantado ya gravámenes especiales sobre las retribuciones extraordinarias de los directivos bancarios; Suecia ha introducido un impuesto especial sobre los balances bancarios y el propio FMI está estudiando el caso.

Por el contrario, en España, el Gobierno sobrelleva la crisis “golpeando” a funcionarios y pensionistas, mientras que los grandes bancos nos asombran todos los días con las retribuciones de sus Consejeros.

Quizás, así podamos entender porque España, junto con Grecia, es uno de los malos ejemplos de gestión de una crisis.

Domingo Carbajo Vasco


[1] Por ejemplo, México, debido a la relevancia que el mercado de Estados Unidos tiene para la economía mexicana o en Venezuela, por los errores derivados de su Política Económica, basada en un imposible e improbable “socialismo del Siglo XXI”.
[2] De hecho, alguna doctrina argumenta que esta crisis generará un cambio radical en las balanzas de poder económico, destacando el descenso en el peso de la Unión Europea (en adelante, UE) y la llegada a la primera línea del poder económico y político de China, cuya economía está creciendo desde mediados del ejercicio 2009 a un coeficiente por encima de los dos dígitos trimestrales.
[3] Hay que decir, claramente, que no es seguro que la crisis haya finalizado y es que posible la existencia de un modelo de W o de “double dip”, es decir, nuevas recesiones; dependiendo, por ejemplo, de la gestión de los diferentes Gobiernos nacionales.
De hecho, consideramos que en aquellos países, caso de España, donde se combinan factores diferenciales, verbigracia, la burbuja inmobiliaria con una Política Económica, como la llevada a cabo por este pretendido Gobierno “de izquierdas”, llena de incompetencia y errores sucesivos, las posibilidades en el período 2010-2011 de una nueva recesión son muy grandes.
[4] Aunque, asimismo, han exisitod problemas en las compañías de seguros
Anuncios

Acerca de Domingo Carbajo Vasco

Domingo Carbajo Vasco es Inspector de Hacienda del Estado, Economista, Abogado y Profesor en diferentes instituciones y escuelas. Posee experiencia internacional, en asuntos europeos, Twinnings y otras materias de consultoría fiscal y financiera.
Esta entrada fue publicada en Política Tributaria. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¿Hacia una fiscalidad universal del sistema financiero?

  1. Pingback: Tweets that mention http://www.blog.mastercaf.com/?p=109utm_sourcepingback -- Topsy.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s