Rentas del trabajo, Presión fiscal e IRPF. Un apunte


1. NOTA PREVIA

A punto de comenzar una nueva campaña del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, IRPF), correspondiente al período impositivo 2015 (el inicio oficial tendrá lugar el próximo 6 de abril), es oportuno reflejar algunos datos sobre una de las cuestiones más debatidas de nuestro IRPF: la excesiva presión sobre las rentas del trabajo.

Rellenando impreso declaracion IRPFTéngase en cuenta que nuestro IRPF, desde 1999, adquiere el carácter de tributo dual, artículos 44 a 46 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del IRPF (en adelante, LIRPF), donde, por un lado, las rentas del trabajo, del capital inmobiliario, las derivadas de las actividades económicas y las conocidas como rentas especiales (Título X LIRPF)[1] se integran en la llamada “renta general”; mientras que los rendimientos del capital mobiliario y las ganancias y pérdidas de capital componen la conocida como “renta del ahorro”.

El problema central de tal dualidad (además de la dificultad de calificar en una u otra categoría rentas auténticamente mixtas como son las derivadas de actividades económicas que proceden del trabajo y del capital conjuntamente, artículo 27.1, primer párrafo, LIRPF) es que las rentas generales se gravan a una tarifa progresiva, mientras que las rentas del ahorro se sujetan a una tarifa proporcional o, en estos momentos, con una progresividad más limitada, lo que plantea fuertes dudas respecto del cumplimiento de los principios de generalidad y progresividad, propios del sistema tributario español, artículo 31.1 de la Constitución española y de la configuración del propio impuesto, artículo 1 LIRPF.

2. CARGA TRIBUTARIA Y RENTAS DEL TRABAJO

La estimación de lo que, en la doctrina hacendística, se conoce como “presión tributaria funcional”, no es tarea fácil, pues se trata de calcular la carga tributaria que cada uno de los factores de producción, fundamentalmente el trabajo y el capital, tienen, así como el efecto de tal presión fiscal sobre los costes de los factores.

Y, en este caso, las diferencias entre los países de la Unión Europea (en adelante, UE) con muy importantes; así, en países como Dinamarca, Malta, Suecia y el Reino Unido, el peso de las cotizaciones sociales respecto de la carga tributaria total, cerca del 20%, es muy inferior de lo que sucede en Estados como Holanda, Lituania, la República Checa o Eslovaquia, donde este porcentaje supera el 40%.

Esta heterogeneidad está también presente en lo relativo al peso de la imposición sobre el consumo, que estaría por debajo del 30% en Bélgica y Alemania, mientras que supera al 50% en Bulgaria y Croacia.

Lo que lo estudios sobre la distribución funcional coinciden en afirmar es que es el peso de las cotizaciones a la Seguridad Social el que resulta más relevante a la hora de considerar el impacto de la carga tributaria sobre el factor trabajo; es más, naciones con cargas sociales comparativamente altas (lo que sucede en España), no deberían olvidar que las cotizaciones a la Seguridad Social conforman un impuesto sobre el trabajo, encareciendo el mismo y haciendo rentable su sustitución por el capital, lo que favorece tasas de desempleo elevadas[2].

Parece, por tanto que, antes de considerar al IRPF como el gran responsable de la elevada carga fiscal sobre las rentas del trabajo, deberíamos poner nuestra atención en las cotizaciones a la Seguridad Social.

Sin embargo, si analizamos exclusivamente la imposición sobre la renta y, sucede que la mayor fuente de ingresos de la UE son, precisamente, las rentas del trabajo, alcanzando el 17,2% del PIB como media de la UE en el ejercicio 2012 y superando el 47% de la recaudación total. España seguiría,  en lo que se refiere al IRPF y la relevancia de las rentas del trabajo para la recaudación en la media europea para el primer ratio, pero todavía tendría un peso superior de los rendimientos del trabajo en la recaudación total, alcanzando el 53%.

Ahora bien, naciones como Francia tienen un peso de los gravámenes sobre el trabajo en la recaudación impositiva superior, llegando al 23, 5% según EUROSTAT.

3. CARGA TRIBUTARIA Y “AVERAGE PRODUCTION WORKER”

Precisamente, el estudio de la OCDE Taxing Wages lo que pretende es combinar la carga tributaria del IRPF y las cotizaciones sobre una serie de familias tipo y, por otro lado, evaluar la denominada “cuña fiscal”, tax wedge, es decir, la diferencia que suponen los impuestos y cotizaciones entre la retribución percibida por el trabajador, retribución neta y su salario bruto, cuña que incide directamente en el nivel de empleo y en la situación social.

En la última edición de esta obra, www.oecd.org/ctp/taxing-wages-20725124.htm, relativa al año 2015, se destaca claramente que la presión fiscal sobre las rentas del trabajo se ha incrementado, en general, desde 2010 a 2014 en la OCDE, sin que hayan aumentado, por su parte, las tarifas o tipos de gravamen.

En general, la OCDE considera que tal efecto se ha producido porque los salarios han crecido, nominalmente, más que las reducciones fiscales y otros beneficios tributarios para los trabajadores y sus familias, lo cual conlleva que, durante la crisis económica, la carga tributaria sobre el factor trabajado se ha elevado.

Si analizamos la situación española, comparándola con la media de la OCDE, en general, sale mal parada; de esta manera, para un salario bruto del 130% sobre la media, la carga tributaria de un soltero en España es del 41,7% frente al 38,4% en la OCDE; para una pareja sin hijos con un solo perceptor de rentas, la relación es: 40,4%, España, y 36,1%, media de la OCDE; si exponemos, ahora, un padre soltero con dos hijos, los coeficientes resultan ser: 39,1 y 32,4%, respectivamente; con un solo perceptor y dos hijos la relación anterior es: 38,3 y 31,6%, y así sucesivamente.

En suma, básicamente, España soporta una mayor carga tributaria sobre las rentas del trabajo, tanto por causa del IRPF como por su sistema de cotizaciones sociales.

4. LA REALIDAD EN EL IRPF

Las estadísticas del IRPF, ejercicio 2013 (declaración 2014), últimas publicadas, también proporcionan información al respecto.

De esta forma, sobre un total de 19.203.136 declaraciones-liquidaciones, resulta que 17.317.070, el 90,18%, hacen figurar rentas de esta naturaleza y, del total de la base imponible general y del ahorro declarada, 369.950.325.494 euros, sucede que 306.552.547.748 euros, el 82,86%, son rentas de trabajo.

Parece que con estas cifras ha llegado el momento de plantearnos cuáles son las verdaderas razones que justifican nuestro sistema “dual” de tributación en el IRPF.

Domingo Carbajo Vasco.

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[1] A las que había que añadir, para ser más preciso, tanto los denominados “otros rendimientos del capital mobiliario”, artículo 25.4 LIRPF, como las ganancias patrimoniales originales, es decir, aquellas que no derivan de la transmisión de un bien o derecho.
[2] Hernández de Cos, P; López Rodríguez, D. Estructura impositiva y capacidad recaudatoria en España: un análisis comparado con la UE, Ed. Banco de España, Eurosistema, colecc. Documentos ocasionales, n º 1406, Madrid, 2014.
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Acerca de Domingo Carbajo Vasco

Domingo Carbajo Vasco es Inspector de Hacienda del Estado, Economista, Abogado y Profesor en diferentes instituciones y escuelas. Posee experiencia internacional, en asuntos europeos, Twinnings y otras materias de consultoría fiscal y financiera.
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