Estanqueidad tributaria entre el IRPF y el IVA. El concepto de actividad económica


  1. NOTA PREVIA

En un artículo anterior publicado en este “blog”[1], ya nos hacíamos eco de los problemas surgidos en el tratamiento tributario de las relaciones entre los socios, personas físicas y una sociedad de profesionales, como consecuencia de la entrada en vigor de la Reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, IRPF) el 1 de enero de 2015.

Obrero (L)El problema viene dado por la incorporación en la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, al artículo 27.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, LIRPF), de un nuevo párrafo, el tercero, calificando como rentas de la explotación económica:

No obstante, tratándose de rendimientos obtenidos por el contribuyente procedentes  de una entidad en cuyo capital participe derivados de las actividades incluidas en la Sección Segunda de las Tarifas del Impuesto sobre Actividades Económicas, aprobadas por el Real Decreto Legislativo 1175/1990, de 28 de septiembre, tendrán esta consideración cuando el contribuyente esté incluido, a tal efecto, en el régimen especial de la Seguridad Social de los trabajadores por cuenta propio o autónomos, o en una mutualidad de previsión social que actúe como alternativa al citado régimen especial…”-

El texto ha generado una abundante polémica y, entre los ecos de la disputa, ha surgido una opinión que señala un efecto añadido a la calificación como rentas de la actividad económica de estas prestaciones del socio, se trataría de calificar a tales individuos como sujetos pasivos del Impuesto sobre el Valor Añadido (en adelante, IVA) ya que realizan una actividad económica y, en consecuencia, entrarían plenamente en el ámbito de sometimiento al IVA, conforme a lo dispuesto en el artículo 4.Uno de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido (en adelante, LIVA):

Estarán sujetas al impuesto las entregas de bienes y prestaciones de servicios realizadas en el ámbito espacial del impuesto por empresarios o profesionales a título oneroso, con carácter habitual u ocasional, en el desarrollo de su actividad empresarial o profesional, incluso si se efectúan en favor de los propios socios, asociados, miembros o partícipes de las entidades que las realicen.”.

Y es empresario o profesional, artículo 5 LIVA, “…las personas o entidades que realicen las actividades empresariales o profesionales definidas en el apartado siguiente de este artículo…”, que son: “….las que impliquen la ordenación por cuenta propia de factores de producción materiales y humanos o de uno de ellos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios.”, definición que es muy similar a la de actividad económica del artículo 27.1 LIRPF, lo que ha servido para identificar percibir una renta de la actividad económica con ser sujeto pasivo del IVA.

  1. LOS RASGOS DE UNA ACTIVIDAD ECONÓMICA EN EL IVA

Tal postura es insostenible y lo es por varias razones:

  1. Porque la calificación como “renta de actividad económica” en el IRPF, derivada de la teoría de la fuente o del origen de la renta, no es automáticamente trasladable a un tributo como el IVA, de naturaleza objetiva, que grava la actividad económica.
  2. Porque en el Ordenamiento Tributario español sigue vigente el principio de estanqueidad tributaria, conforme al cual en cada impuesto rigen las calificaciones, caso de los obligados tributarios, que establezca su legislación, con autonomía respecto a la de otros gravámenes, artículo 7.1, d) de la norma básica del citado Ordenamiento, Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria[2].
  3. Porque en el IVA, tributo europeo por excelencia, los elementos estructurales que lo conforman, supuesto de la definición y delimitación del sujeto pasivo, han de ser uniformes en toda la Unión Europea (en adelante, UE). Por ello, solo es sujeto pasivo del IVA, quien cumpla los requisitos del artículo 9.1 de la denominada Directiva refundida o unificada del IVA, Directiva 2006/112/CE, de 28 de noviembre[3], tal, además, como lo ha interpretado la jurisprudencia del Tribunal de la Justicia de la UE (en adelante, TJUE), sito en Luxemburgo[4].

Por lo tanto, determinar cuándo un socio de una sociedad con actividad profesional, además de recibir rentas que se califiquen como de la actividad económica a efectos del IVA, es sujeto pasivo del tal impuesto, no resulta posible determinarlo de manera automática, sino que requiere un análisis caso por caso.

En el mismo sentido, y acertadamente, se ha pronunciado la Dirección General de Tributos en la consulta vinculante V2447-15 de 3 de agosto de 2015.

Así, para ser sujeto pasivo del IVA se requiere independencia y asunción de riesgos por cuenta propia, sin los rasgos de subordinación y dependencia propios de la relación laboral, ajena al ámbito del IVA.

Por ello, citando la sentencia del TJUE en el asunto van der Steen, C-355/06, de 18 de octubre de 2007, se niega el carácter de empresario a efectos del IVA a una persona que realiza todas sus actividades en nombre y por cuenta de una sociedad y en cumplimiento de un contrato que le vincule a dicha sociedad.

A estos efectos es irrelevante que los servicios prestados por la sociedad sean idénticos a los ejecutados por el socio. Si éste se procura los medios personales y materiales necesarios para el ejercicio de la actividad, entonces, adquiere un carácter empresarial, pero si los medios son ajenos o de la sociedad, tal circunstancia enfatiza la dependencia del sujeto, pues no hay la “ordenación de medios” que requiere la actividad económica independiente.

También, si la organización de su trabajo, verbigracia, su horario, los clientes con los que se relaciona, los métodos de trabajo, etc. están regulados desde la entidad, hay subordinación y, por lo tanto, no se es sujeto pasivo del IVA.

Si las consecuencias del trabajo recaen sobre el socio, siendo éste el responsable, por ejemplo, de los errores cometidos, asumiendo el riesgo de sus operaciones, entonces, este rasgo favorece la consideración del mismo como empresario a efectos del IVA.

En suma, hay que analizar caso por caso y sopesar diferentes pruebas al efecto, cuestiones ellas que refuerzan nuestra anterior crítica a una reforma que sólo ha añadido confusión e incertidumbre a un tema tributario pacíficamente solucionado.

 Domingo Carbajo Vasco.


[1] La reforma fiscal y la retribución de los profesionales societarios. Viejos y nuevos problemas, 11 de mayo de 2015.
[2] “Los tributos se regirán:
….
  1. c) Por esta ley, por las leyes reguladoras de cada tributo y por las demás leyes que contengan disposiciones en materia tributaria…”.
[3] “…serán considerados sujetos pasivos quien realicen con carácter independiente y cualquiera que sea el lugar de realización, alguna actividad económica, cualesquiera que sean los fines o los resultados de esa actividad.”.
[4] La cual, dicho sea de paso, tiene un concepto amplio de profesional o empresario sujeto pasivo del IVA, tal y como ha sucedido a la hora de calificar a los recaudadores de impuestos o a los Registradores Mercantiles y de la Propiedad.
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Acerca de Domingo Carbajo Vasco

Domingo Carbajo Vasco es Inspector de Hacienda del Estado, Economista, Abogado y Profesor en diferentes instituciones y escuelas. Posee experiencia internacional, en asuntos europeos, Twinnings y otras materias de consultoría fiscal y financiera.
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