IRPF. Género y estadísticas de 2011


1. Introducción

Ningún impuesto, ninguna actividad humana, es neutral respecto de cualquier variable social o biológica: la raza, la religión, el sexo, la renta, la riqueza, etc.; por ello, uno de los triunfos de las sociedades modernas ha consistido, en primer lugar, en proclamar la igualdad formal (ante la Ley) de todos los ciudadanos y, posteriormente, a medida que tal igualdad jurídica se revelaba insuficiente para suplir las deficiencias de origen, por ejemplo, las derivadas de la herencia y de la desigualdad de rentas, desarrollar políticas de discriminación activa en favor de sectores sociales desfavorecidos que trasladaran esa igualdad formal en igualdad real.

Este tipo de procesos se ha desarrollado claramente en el campo de las reivindicaciones feministas, pero en muchas ocasiones no puede alegarse o afirmarse la existencia de una discriminación por razón de sexo o género, si no se dispone previamente de información que avale la existencia real, estadística, de tal discriminación.

Por ello, para conocer la realidad y su situación respecto del género, es imprescindible disponer de estadísticas e informes que proporcionen información, distinguiendo el género de los individuos estudiados a la hora de analizar las variables estadísticas.

2. Estadísticas y género

En este sentido,  el artículo 20 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, la cual supone un hito en la historia de la igualdad de géneros en España,  indica al respecto:

“Adecuación de las estadísticas y estudios.

Al objeto de hacer efectivas las disposiciones contenidas en esta Ley y que se garantice la integración de modo efectivo de la perspectiva de género en su actividad ordinaria, los poderes públicos, en la elaboración de sus estudios y estadísticas, deberán:

a)    Incluir sistemáticamente la variable de sexo en las estadísticas, encuestas y recogida de datos que lleven a cabo…”

Por ello, además de su interés para los análisis fiscales, sociológicos y económicos, resulta una obligación legal que las estadísticas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, IRPF) proporcionen información sobre las variables y parámetros del impuesto, diferenciando entre hombres y mujeres y así lo vienen haciendo desde, al menos, el ejercicio 2003.

3. Variables de declaración y género de las mismas

Dado que la declaración del IRPF puede presentarse, tanto individual como conjuntamente, ésta última bajo ciertas condiciones legales y que, además, la normativa del IRPF diferencia dos modalidades de tributación conjunta: biparentales (la presentada por los dos cónyuges y las personas dependientes de la pareja) y monoparentales (las presentadas por una persona y los sujetos dependientes de la misma); dado, asimismo, que es reconocido por la inmensa mayoría de la doctrina que la propia existencia de la tributación conjunta, frente a la individualización generalizada del impuesto, conlleva un claro sesgo de género; lo cierto es que estas circunstancias que, además, pueden combinarse, conducen a que, a la hora de analizar la incidencia del IRPF en materia de género, se puedan distinguir dos situaciones:

A) Una, vinculada al tipo de declaración y estado civil de los sujetos declarantes, que conduce a una estructura tripartita de declarantes: individuales, tributación conjunta[1], si presentando declaración conjunta los obligados tributarios, resulta que el estado civil de los mismos es no casado con hijos, ejemplo prototípico de la modalidad monoparental de la tributación conjunta[2] y declaración conjunta, donde el estado civil de los declarantes sea el de casado, supuesto ejemplar de la modalidad biparental de la tributación conjunta.

En la metodología aplicada por la AEAT a las declaraciones del IRPF, conforme a las “variables de explotación y clasificación”, esta variable clasificadora se utiliza para establecer la “situación familiar” de los contribuyentes y no se aplica a todas las estadísticas del Impuesto, salvo a los datos-resumen.

Evidentemente, nuestra posición ideológico-metodológica es distinta: la propia existencia de la modalidad de tributación conjunta conlleva un rasgo de género y las situaciones familiares, del tipo casado-no casado, tienen importancia para analizar la incidencia del impuesto en la diferente situación económica de las personas en atención a su sexo.

B) Bajo el epígrafe específico de “género”, las “variables de explotación y clasificación” de las estadísticas del IRPF de la AEAT, recogen como variable sexo una variable derivada que combina el tipo de declaración y el sexo.

A nuestro entender, tal combinación es correcta, pues como hemos indicado anteriormente, el tipo de declaración (individual o conjunta) supone, por sí mismo, un rasgo de género y, en consecuencia, resulta relevante para los trabajos de “gender mainstreaming”.

En las declaraciones con un único declarante, es decir, en las individuales y en las conjuntas monoparentales, el sexo que se toma para la clasificación de los diversos parámetros del impuesto es el sexo del declarante.

Ahora bien, en las conjuntas de “casados”, la AEAT ha optado por clasificar estas modalidades de declaración, según el sexo del perceptor principal de rentas en el seno de la unidad familiar, es decir, se ha clasificado a la declaración bajo el epígrafe del sexo que aporta más rentas a la unidad familiar.

4. Estadísticas del IRPF 2011 y género

La reciente publicación de las estadísticas del IRPF correspondientes al ejercicio 2011 (declaración 2012), por parte de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (en adelante, AEAT), constituye una excelente oportunidad para, por un lado, invitar a cualquier estudioso de este impuesto, el más relevante tanto desde el punto de vista recaudatorio (se trata dela primera fuente recaudatoria del Presupuesto) como sociológico (19,5 millones de declaraciones, aproximadamente, lo que supone unos 35 millones de obligados tributarios, sin incluir los datos del País Vasco y Navarra), para profundizar en el análisis de sus características; características que, en muchos casos, no hacen sino reproducir la realidad social y económica española.

A modo de ejemplo, ofrezcamos el siguiente dato general.

Resumen del Impuesto, ejercicio 2011

HOMBREMUJER

La simple visión de los dos Cuadros anteriores revela, inmediatamente, que la distribución del número total de declarantes del IRPF según sexo es, prácticamente, igual: 7.551.395 mujeres frente a 7.559.570 hombres; que, en lo que se refiere a los rendimientos más importantes del impuesto, caso de los rendimientos del trabajo, es también prácticamente equivalente: 6.756.675 declarantes mujeres frente a 6.808.712 que son varones; pero que hay importantes diferencias, en lo que podríamos calificar como rendimientos pasivos, verbigracia, las rentas derivadas de los inmuebles no afectos a actividades económicas, generalmente, inmuebles arrendados, donde las mujeres superan netamente a los hombres: 2.585.208 frente a 2.391.295, lo que conllevaría, en principio, que la propiedad inmobiliaria es “feminista”.

Por el contrario, se anota la escasez de empresarias y profesionales mujeres, 793.245, frente a 1.214.445 varones y que el epígrafe “datos adicionales”, cajón de sastre donde se reúnen parámetros complejos del IRPF con pocos declarantes individualmente considerados son abrumadoramente masculinos.

Si, ahora, pasamos a las rentas declaradas, inmediatamente, se anota la mayor capacidad económica de los varones sobre las mujeres , pues en todos los parámetros del IRPF las rentas declaradas por los hombres superan a las de las mujeres y, dada la práctica igualdad en el número de obligados tributarios, esta desigualdad se traduce en que las medias de rentas declaradas son siempre superiores la de los hombres respecto de las féminas; excepto, significativamente, en el apartado “bienes inmuebles no afectos a actividades económicas”, donde el predominio de las féminas es abrumador.

En suma, un nuevo frente de investigación al cual invitamos con gozo y acedía.

Domingo Carbajo Vasco.


[1] Sobre el desincentivo al trabajo que provoca esta modalidad de declaración: Gustafson, Siv. “Desincentivos al trabajo de las mujeres casadas producidos por la tributación conjunta”, Jornada sobre Sistema Impositivo e Igualdad de Género, Sevilla, Jueves, 2 de diciembre de 2010.

[2] El artículo 82 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del IRPF, establece y determina las dos citadas modalidades de tributación conjunta.

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Acerca de Domingo Carbajo Vasco

Domingo Carbajo Vasco es Inspector de Hacienda del Estado, Economista, Abogado y Profesor en diferentes instituciones y escuelas. Posee experiencia internacional, en asuntos europeos, Twinnings y otras materias de consultoría fiscal y financiera.
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2 respuestas a IRPF. Género y estadísticas de 2011

  1. Hola, Domingo. Desde nuestra asesoría (http://asesoriaalicante.es/) le damos la enhorabuena por el post ya que se explica la importancia del género en la tribuación del IRPF de forma muy clara. Un saludo.

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