¿Más incentivos fiscales para la vivienda?


Este texto puede considerarse una continuación de mi anterior contribución en este blog sobre “Burbuja inmobiliaria e incentivos fiscales”, al hilo de la publicación del Real Decreto-ley 18/2012, de 11 de mayo.

Si en algo coinciden todos los que han analizado y estudiado la presente crisis sistémica española (empezando por aquellos economistas y políticos que, hasta no hace mucho, proclamaban enfáticamente que España estaba en la “Champions League” de la economía mundial, que íbamos a superar la renta per cápita de Francia y que nuestro sistema financiero era el más sólido del Mundo), es que una de los grandes responsables de la misma ha sido la “burbuja inmobiliaria”, es decir, el hecho de que desde el 2002 hasta el 2007, aproximadamente, parecía que la única actividad económica interesante en el viejo solar patrio español era la construcción de inmuebles.

Esta actividad tan productiva llegó a suponer, según estimaciones, hasta el 16% del PIB español y en el año 2007 se llegaron a iniciar más inmuebles que en toda Alemania, Francia e Italia juntas.

Uno de los factores que explica el interés económico de la construcción, en especial, de las viviendas, fueran éstas las destinadas a la vivienda familiar o segundas residencias en la playa y la montaña, era, por un lado, la baja presión fiscal que la propiedad inmobiliaria tiene en nuestro país, donde las cuotas del Impuesto sobre Bienes Inmuebles parten de un valor catastral totalmente alejado del valor del mercado (incluso, por Ley, la relación entre el primero y el segundo no puede pasar del 50%) y sus cuotas son ridículas si se las compara, por ejemplo, con los cantidades abonadas por el “property tax” americano.

La segunda fuente impulsora, desde el punto de vista tributario, de este “mal de la piedra” era la catarata de incentivos fiscales que la construcción de viviendas dispone en nuestro sistema tributario español, cuyos ejemplos prototípicos son el tipo reducido en el IVA y la deducción por adquisición de vivienda habitual en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, IRPF).

Téngase en cuenta que la deducción por préstamos hipotecarios destinados a la compra de la vivienda habitual es un rasgo esencial en los IRPF de los países occidentales y, según la doctrina más aceptable, supone en realidad, junto con los beneficios fiscales para las aportaciones a Planes de Pensiones e instituciones de previsión social asimiladas, el gran regalo fiscal para las clases medias; ya que, en el fondo, son éstas las únicas que pagan efectivamente el IRPF, pues los deciles de tramos de rentas altas o bien nunca son personas físicas, sino entidades o SICAV, en el caso español, o bien las rentas que declaran, se instrumentan de forma que su carga tributaria resulta legalmente muy reducida, tal y como sucede en España con la estructura “dualizada” del IRPF, donde las rentas del capital son gravadas a unas alícuotas muy inferiores a las de las rentas del trabajo.

A cambio de esta ventaja, de este “caramelo” puesto en la boca de los votantes por las castas políticas de turno, se distorsionan gravemente las decisiones de invertir, se beneficia, en el fondo, al sistema financiero que da los créditos hipotecarios y capitaliza, en consecuencia, el beneficio fiscal, se dedican recursos ingentes a inversiones de escasa rentabilidad social y económica y se complica enormemente la gestión del impuesto.

Pues bien, como ya hemos indicado en una comunicación anterior a este “blog”, parecía llegado el momento de reflexionar sobre errores pasados y evitar que el sistema fiscal español siguiera favoreciendo de manera totalmente artificial a la construcción y actividades conexas.

Los resultados han sido todo lo contrario: desde el inicio de la crisis y con el argumento, primero, de la necesidad de evitar el hundimiento de un sector tan relevante en términos de empleo como es el de la construcción; después, de la importancia de trasladar los activos humanos y materiales desde la construcción a la rehabilitación y, ahora, por la urgencia de dar salida al fuerte “stock” de viviendas invendidas; lo único que tenemos es una pléyade de mayores incentivos al sector de la construcción: deducción en el IRPF para las obras de rehabilitación de la vivienda habitual, hasta el 7 de mayo de 2011; después, también para las segundas residencias, ampliación del tipo reducido del IVA para obras de rehabilitación de inmuebles, análogas y conexas, y ahora, en el Real Decreto-ley 18/2012, de 11 de mayo, sobre saneamiento y venta de los activos inmobiliarios del sector financiero (“Boletín Oficial del Estado” de 12) y con el objetivo declarado de “…estimular la venta de los activos inmobiliarios…”, se ha incorporado una exención del 50% sobre la plusvalía derivada de la transmisión de bienes inmuebles urbanos en el IRPF, el Impuesto sobre Sociedades y el Impuesto sobre la Renta de no Residentes hasta el 31 de diciembre de 2012.

¿Hay quién dé más para fomentar fiscalmente el denostado sector inmobiliario?

Sólo el Estado Central, en el 50% del IRPF que les corresponde, va a dejar de recaudar en el ejercicio 2011, según su Presupuesto de Beneficios Fiscales, 5.745, 22 millones de euros por la deducción por adquisición de vivienda habitual.

¿No teníamos problemas presupuestarios? ¿No queríamos impedir de cualquier forma que se volviera a repetir la burbuja inmobiliaria?

Claro, luego nos quejamos de que los mercados y la Unión Europea no se creen  ni nuestras cifras, ni nuestras previsiones.

Domingo Carbajo Vasco.

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Acerca de Domingo Carbajo Vasco

Domingo Carbajo Vasco es Inspector de Hacienda del Estado, Economista, Abogado y Profesor en diferentes instituciones y escuelas. Posee experiencia internacional, en asuntos europeos, Twinnings y otras materias de consultoría fiscal y financiera.
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Una respuesta a ¿Más incentivos fiscales para la vivienda?

  1. Es realmente eficiente mantener estos incentivos, y en que sentido lo es, en que se traduce: mas viviendas o mas dinero para los empresarios? o en lo que hemos venido viendo: mas dinero para que los banqueros despilfarren y terminen coronado rescates que al final pagamos todos!

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