Algunas reflexiones sobre el hacer y el deber del consultor fiscal internacional


1. Nota previa

Generalmente, en este “blog” nos hemos dedicado a exponer reflexiones teoréticas sobre materias propias de la fiscalidad internacional. Estas reflexiones suelen tener o un fuerte predominio jurídico o un contenido económico relevante, mostrando así las dos vertientes predominantes en cualquier sistema tributario: el componente normativo, estudiado por el Derecho Financiero y los aspectos económicos, vinculados a la Hacienda Pública.

Sin embargo, la realidad fiscal puede ser vista desde diferentes perspectivas científicas, como demuestran, por ejemplo, el interés creciente por los problemas de la Educación cívico-tributaria, el auge de las encuestas y estudios de opinión sobre los asuntos fiscales que forman parte de la Sociología Financiera y, en general, los aspectos relativos a la aplicación de los tributos, es decir, a la Administración tributaria, pues como afirmaba un ya viejo “dictum”, “un sistema tributario vale, lo que la Administración encargada de aplicarlo”.

2. El trabajo del consultor fiscal internacional.

Pues bien, conviene que el lector conozca un aspecto práctico de la fiscalidad internacional y que lo haga, incluso, por razones pragmáticas, pues en este mundo crecientemente globalizado, el trabajo de asesor, consultor fiscal, experto tributario, o como quiera denominarse a aquel que dispone de algunos conocimientos en materia impositiva, ha de testarse en la realidad internacional y puede ser objeto de compra-venta en el mercado.

En suma, si uno tiene unos buenos conocimientos del funcionamiento del sistema fiscal internacional, el “know-how” y varios años de experiencia en la aplicación de los tributos, junto con la posesión de algún idioma extranjero (en especial, el inglés, pero no puede menospreciarse la relevancia de otros, supuesto del árabe, portugués o francés), entonces, puede ofrecer sus servicios a otras Administraciones tributarias (en adelante, AATT) incipientes o emergentes e, incluso, recibir sus buenos monises por tal laburo.

Téngase en cuenta que la globalización conlleva entre otras consecuencias que muchas AATT de países nacientes (piénsese en Sudán del Sur o en Palestina, a punto de convertirse felizmente en el Estado número 194 de la ONU), con escasos recursos humanos y técnicos, necesiten urgentemente “·dar un salto” en sus procesos tributarios, pues la complejidad de la materia fiscal y las crecientes tensiones entre globalización socio-económica y la competencia nacional de cada AATT les afectan tanto como a AATT más modernas, con mayor tradición o mejor dotadas.

Compartiendo con ellas nuestras experiencias, nuestros aciertos y nuestros errores, las AATT de Estados emergentes pueden, en pocos años, reformarse y comprender o, al menos, intentarlo tal complejidad.

Se trata, en general, de seguir el modelo de “benchmarking” y “buenas prácticas”, cuya aplicación efectiva ahorra a tales AATT pasar por constantes mecanismos de “prueba y error”, desperdiciando recursos y tiempo.

Asimismo, el “efecto demostración” es constante en nuestra realidad actual, pues ninguna AATT puede quedarse al margen de las tendencias, opiniones y programas que están desarrollando las AATT más dinámicas del Globo terráqueo.

En este sentido, muchas AATT de países menos desarrollados están  urgidas de copiar e incorporar a sus prácticas fiscales la normativa, gestión y experiencias de los modelos de fiscalidad internacional y correspondientes AATT, generalmente, sitos en la OCDE y lo hacen tanto por entender que tales esquemas responden a un mejor conocimiento de los ajustes entre fiscalidad, tecnología y realidad socio-económica internacional, como por identificarlos con los mayores niveles de desarrollo propios de los países en los cuales se aplican.

Es más, en muchos ejemplos, determinados instrumentos de doctrina fiscal internacional, supuesto de la “Guía de Precios de Transferencia”, nuevamente editada en el ejercicio 2010, se transmiten mundialmente como la panacea o el único mecanismo válido para resolver la compleja y dinámica problemática de la fiscalidad de las empresas multinacionales; incluso, se convierten en precondiciones para que una determinadas AATT sea calificada como “transparente”, “cooperadora” y sujeta a “buena gobernanza”; lo que explica, en el caso particular que hemos señalado, la expansión de la problemática de los precios de transferencia por muchos países de América Latina, África y Asia

3. Una conclusión provisional

Sin embargo, mi experiencia como consultor fiscal y creo, incluso, que mi compromiso ético me llevan a otra conclusión: muchos de los modelos tributarios y de las prácticas administrativas de nuestras AATT, empezando por la española, son totalmente inaplicables en otras realidades sociales, institucionales y económicas; es más, la implantación mimética de normas, disposiciones, técnicas, etc. que pueden funcionar relativamente bien en Estados desarrollados a AATT con otros problemas, suele conllevar un fracaso rotundo, aunque solamente sea porque la propia AATT encargada de aplicar el modelo fiscal óptimo, internacionalmente cualificado como el mejor, carece de los conocimientos, la estructura y, en general, la capacidad para ponerlo en marcha.

Esta diferencia entre teoría y realidad sucede claramente, por seguir el ejemplo, con varias AATT de América Latina, donde la implantación en sus Códigos tributarios de las reglas de precios de transferencia de la OCDE casa mal con su débil AT, su falta de un adecuado sistema de control tributario y el hecho indudable de que tienen otras prioridades, verbigracia, el control de la informalidad económica.

Por eso, cabe hacer otra recomendación a cualquier “experto” fiscal que pulule por esos mundos de Dios, evangélicamente, ha de solicitársele humildad franciscana y aborrecimiento de todo imperialismo fiscal; es decir, no “vender” su modelo, su AT o sus procedimientos tributarios como los mejores o los únicos que funcionan, sino, primero, detenerse a conocer el país y la AT a la cual se presta asistencia, detectar sus limitaciones y problemas, ajustar el modelo a esa realidad.

En suma, convertir el “modelo” teórico en “sistema” práctico y, por último, simplificar las cosas, minorar su complejidad y priorizar lo práctico, porque, al fin y al cabo, lo relevante de un sistema fiscal no es que, teóricamente, sea muy brillante o que esté reconocido, vendido o protegido por algún gurú o institución económica internacional, caso de la OCDE, sino que funcione, sea útil a los ciudadanos del país y estos no lo acepten como propio y generen resistencia social contra su aplicación.

Domingo Carbajo Vasco.

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Acerca de Domingo Carbajo Vasco

Domingo Carbajo Vasco es Inspector de Hacienda del Estado, Economista, Abogado y Profesor en diferentes instituciones y escuelas. Posee experiencia internacional, en asuntos europeos, Twinnings y otras materias de consultoría fiscal y financiera.
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