Diálogo fiscal Unión Europea / USA?


Con fecha 6 de abril del corriente año la presidencia húngara del Consejo ha enviado una carta a las autoridades fiscales de los Estados Unidos cuyo objeto es entablar un diálogo para definir los mejores métodos para dar cumplimiento a las previsiones de la US Foreign Account Tax compliance Act (Facta). Se trata de un paso adicional respecto de la legislación concerniente a los Qualified Intermediaries (bancos extranjeros que operan en EEUU y se comprometen con el Internal Revenue Service a facilitar información sobre los clientes con residencia o nacionalidad norteamericana).

La nueva normativa tiene por finalidad, en el contexto de la lucha contra el fraude o la evasión fiscal canalizada a través de las entidades denominadas offshore bank, habilitar al Internal Revenue Service para recabar información de instituciones financieras no residentes en los Estados Unidos acerca de las cuentas que en las mismas mantengan contribuyentes norteamericanos, así como de las instituciones no financieras en relación con los mencionados contribuyentes que posean en ellas intereses sustanciales.

Así, en lo que concierne a las instituciones financieras no residentes en los Estados Unidos, las mismas pueden suscribir un acuerdo con el Tesoro o con el Internal Revenue Service, en cuya virtud se comprometen a identificar las cuentas de clientes norteamericanos y a proporcionar información sobre las mismas (International Reporting Agreements). La no suscripción de este acuerdo tendría como consecuencia que todas las rentas de fuente norteamericana que perciba la institución financiera no residente en los Estados Unidos sufrirían una retención del 30 por cien.

Naturalmente esto plantea un conflicto con los convenios bilaterales para evitar la doble imposición, por más que la práctica fiscal norteamericana diverja de la europea en cuanto al superior valor jurídico de los convenios en relación con la legislación puramente interna. No obstante, para aliviar este conflicto está previsto un procedimiento de devolución en relación con las rentas de las que la institución financiera sea beneficiario efectivo. No hay una previsión similar respecto de de los clientes de la institución financiera que no sean contribuyentes americanos, de manera tal que quienes mantengan cuentas en instituciones que no hayan suscrito el acuerdo de información perderán el derecho a una retención menor derivada del convenio bilateral correspondiente.

Las instituciones financieras se verán constreñidas a un esfuerzo notable, pues deberán bucear en su sistema de información de cuentas de clientes para identificar a los clientes que sean contribuyentes norteamericanos mediante la aplicación de un conjunto de criterios (residencia o nacionalidad norteamericana, dirección de correspondencia en EEUU, nacimiento en EEUU, poder dado a un abogado norteamericano…) no siempre determinantes. A pesar de ello, las instituciones financieras han de aplicarse con precisión a la tarea identificadora pues la autoridad fiscal norteamericana puede cancelar cualquier acuerdo de información que no sea correctamente cumplimentado, lo que automáticamente acarrearía una desventaja competitiva muy notable, a causa de la retención.

Se entiende la preocupación que la industria financiera europea ha expresado respecto de la nueva legislación norteamericana.
La nueva legislación norteamericana tiene un objetivo similar al previsto en la Directiva 48/2003, la cual, como es sabido, también establece obligaciones de información a favor de las autoridades fiscales de los distintos Estados miembros de la Unión europea a cargo de las instituciones financieras y agentes pagadores de intereses, en el ámbito comunitario. Se cuenta, por tanto, con una experiencia que podría ser útil.

Por otra parte, los distintos Estados miembros pueden intercambiar información tributaria con los Estados Unidos a través del cauce jurídico de los respectivos convenios bilaterales para evitar la doble imposición.

Parece dibujarse así la conveniencia de una acción europea dirigida a explorar los métodos más adecuados para lograr un triple objetivo: cumplir los sólidos propósitos de la nueva legislación norteamericana, respetar los convenios bilaterales para eliminar la doble imposición, y garantizar la seguridad jurídica de las instituciones financieras europeas.

¿Cuál puede ser el camino a seguir? Puesto que las conversaciones todavía no se han iniciado es prematuro aventurar la línea que seguirán. Ahora bien, sí es posible espigar una serie de criterios básicos.

En primer lugar la preferencia de los métodos de cooperación frente a los unilaterales. La nueva legislación norteamericana es un ejemplo típico de acción unilateral, basada, eso sí, en el loable propósito de frustrar el fraude. Ahora bien, ese propósito es compartido por los Estados miembros de la Unión europea, y de ahí que la cooperación no pueda sino reforzar el objetivo perseguido por la autoridad fiscal norteamericana.

En segundo lugar, la promoción del interés fiscal tanto norteamericano como europeo. En efecto, si los Estados Unidos tienen legítimo interés en tener información respecto de sus contribuyentes, lo propio acontece en relación con todos y cada uno de los Estados miembros de la Unión europea en relación con los suyos.

En tercer lugar, preservar el pleno cumplimiento de los convenios bilaterales para eliminar la doble imposición. Este es, probablemente, el criterio más delicado, habida cuenta de la manera en como la nueva legislación norteamericana ha enfocado la cuestión. Pero también el que con mayor fuerza alumbra una solución.

En efecto, esta podría consistir en sustituir la retención del 30 por cien por una obligación de información que sería cumplida frente a la autoridad fiscal del Estado miembro en el que residiera la institución financiera. La citada autoridad fiscal daría traslado de la información a la autoridad fiscal norteamericana. Nótese que la autoridad fiscal del Estado miembro concernido está en mejor condición que la norteamericana para controlar el fiel cumplimiento de la meritada obligación. Desde esta consideración, las medidas disuasorias radicales tendrían menor razón de ser, y podrían ser abandonadas en beneficio del mejor cumplimiento de los convenios bilaterales y de la seguridad jurídica.

En fin, de la metodología esbozada se derivaría una red de información europea-norteamericana, que, en cierto modo, sería una manifestación de la cooperación internacional en el contexto de la concepción de un escenario internacional multipolar.

Eduardo Sanz Gadea.

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Acerca de Eduardo Sanz Gadea

Eduardo Sanz Gadea es Licenciado en Derecho y en Economía.
Esta entrada fue publicada en Fiscalidad Internacional y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Diálogo fiscal Unión Europea / USA?

  1. M.J. dijo:

    Estimado Don Eduardo:
    Desde hace algún tiempo sigo estos breves artículos que publica en su blog.Me parecen muy interesantes, no sólo por lo novedoso de los temas sobre los que escribe sino también por la exposición clara y didáctica de sus contenidos.
    Un saludo,
    M.J.

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